Ilusiones: Una carta del presidente.

 Caminamos por el mundo como si fuera un sueño. Pareciera que nos despertamos cada mañana y nos involucramos en el mundo real. Trabajamos y jugamos, ganamos y gastamos dinero, vivimos y amamos, luchamos y lloramos. Por la noche, dormimos y abrazamos el mundo de ensueño; arremolinando historias de proporciones míticas y luchas épicas en las que nos deleitamos.

 

Pero, ¿podría todo ser un sueño? Un sueño, con dos partes: la parte de día y la parte de noche; la oscuridad y la luz. Los Vedas definen el sueño como impermanencia. Aquello que es pasajero, es una ilusión. Sólo aquello que es inmutable es verdadero. Solo hay una cosa que no cambia: lo Divino, lo eterno.

 

El conocimiento Védico nos dice que quedar atrapados en un sueño como si fuera real nos lleva al sufrimiento. Sufrimos cuando perdemos la perspectiva y creemos en lo transitorio. Ya sea el cuerpo o la mente, el caminar o el soñar. Si nos involucramos en un sueño pensando que es real nos enfrentaremos con el apego, con el control y con las emociones que se generan al perderlo. El miedo de perder lo que es importante para nosotros es el subproducto del apego al sueño. El enojo por perder lo que queremos es una consecuencia de intentar controlar el sueño y no lograrlo. No podemos controlar un sueño más de lo que podemos controlar la marea que va y viene.

 

¡Que hermoso es observar el océano! Las olas que revisten la marea. Movimiento constante. Belleza en un paisaje que cambia. La visión del océano: perspectiva, marea, rocas y acantilados. Los niños se ríen y juegan con la arena cambiante. Los padres relajados a la luz del sol, con un ojo puesto en sus hijos.

 

El Ayurveda nos enseña que la paz profunda no puede encontrarse en el movimiento. Emoción y diversión sí, pero paz y bendición no. El movimiento trae estrés y éste trae enfermedad. Aquellos con una naturaleza Vata son los que más se mueven y los que más sufren. Vata está dominado por aire y este significa movimiento. El Yoga dice que los movimientos de la mente (vrittis) nos atrapa en el drama, que es la fuente del sufrimiento. Esto también es Vata. El Ayurveda dice que no importa que constitución seas (equilibrados los tres doshas), Vata (movimiento) es la raíz de la mayoría de las enfermedades.

 

Sri Sankaracharya, uno de los sabios antiguos mas reverenciados, nos señala que despertemos del sueño y rompamos la ilusión. Detrás de la ilusión se encuentra la verdadera felicidad, el amor incondicional, la paz. Detrás de la ilusión esta lo divino. La divinidad siempre está ahí, simplemente la olvidamos. Lo divino esta en toda la creación, en la luz y en la oscuridad, en el día y  la noche, en el despertar y en el soñar. Mirar a Dios en toda la creación y liberarse del estrés. Con esta conciencia no hay apego, temor, ni enojo. El Ayurveda enseña que el olvidar la verdad primordial es la causante de todo el sufrimiento. De aquí somos atrapados al drama, al movimiento de la mente, a la generación de estrés, a las malas elecciones y al mal uso de nuestros sentidos. El resultado final es la enfermedad.

 

Las prácticas budistas de atención plena nos enseñan que aunque no seamos capaces de aquietar la mente, podemos convertirnos en observadores del flujo de pensamientos. Aunque no seamos capaces de frenar la ola de cambios de nuestra vida, podemos de manera pacífica observarla y no quedar atrapados en el drama. Detrás del velo del drama, observamos la salida y entrada de nuestro aliento.

 

El rol de Ayurveda es ayudarnos a sanar para que podamos continuar con nuestro sendero espiritual. ¿Cual es este sendero? Es el despertar a la Divinidad que hay dentro de nosotros y en toda la creación…, es el camino de trascender los dramas mundanos (samsara)…, es el camino de vivir en la verdad (satya) y encontrar la paz (shanti). El fruto del camino es experimentar la unicidad y la totalidad (yoga) que siempre ha estado presente. Es la eterna felicidad (kaivalya) y es no estar ni despierto o dormido pero si verdaderamente consciente (turiya). 

Ahí encontramos la perfecta salud (svastha).

Om Shanti,

Dr. Marc Halpern